La Revolución de Mayo en Entre Ríos
Mientras se desarrollaban en el Alto Perú los acontecimientos ya relatados, en Montevideo (que no había reconocido a la Junta de Buenos Aires) se preparaba el comandante Juan Ángel Michelena y la flota a su cargo para tomar posesión de las villas de la costa del Uruguay en Entre Ríos.
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También teniendo a Entre Ríos por escenario, se preparaba la expedición del General Belgrano con rumbo al Paraguay, que tampoco había reconocido a la Junta, cuya jurisdicción alcanzaba al Paraguay, como parte del antiguo Virreinato del Río de la Plata.
El gobierno de Montevideo advertía la importancia estratégica de nuestra provincia para oponerse al gobierno instalado en Buenos Aires e iniciar la contrarrevolución con su poderío naval.
Entre el 6 y el 22 de noviembre de 1810, Michelena se apoderó de Arroyo de la China (Concepción del Uruguay), Gualeguaychú y Gualeguay.
Era Comandante General de los partidos de Entre Ríos el Dr. Díaz Vélez quien consiguió escapar hacia la Bajada (hoy Paraná) y oficiar al General Belgrano sobre la situación militar y solicitando órdenes. Belgrano desde la Bajada destacó en ayuda de Arroyo de la China una compañía de tropas de caballería al mando de Diego Balcarce.
Díaz Vélez pasó a Santa Fe en busca de ayuda, pero era evidente que ni Santa Fe ni la Bajada del Paraná contaban con fuerzas ya que las que tenían se habían incorporado a la Expedición Auxiliadora de Belgrano.
Entre tanto, desde las villas ocupadas, las tropas que respondían al Concejo de Regencia comenzaron a desplegar avanzadas en dirección a la Bajada. Fue así que el alcalde de la Bajada Juan Garrigó, junto a los vecinos comenzaron a adoptar disposiciones de resistencia. El patriotismo de los entrerrianos sin ayuda, comenzó a manifestarse en Nogoyá. Pascual Bergara reunió un contingente de vecinos y hombres de la campaña armados con lanzas y boleadoras. Un enviado por el patriota Pedro José de Ezeiza informaba a las autoridades de la Bajada, los movimientos de las fuerzas del enemigo en Gualeguaychú y Gualeguay. Otros se anticipaban a los movimientos de los españoles no dejándoles ningún medio de transporte ni de alimentos arreando vacas y caballos fuera del alcance de estos.
El día 29 de noviembre de 1810 arribaban a Santa Fe para cruzar el río hacia Entre Ríos los primeros refuerzos enviados por la Junta. Eran los efectivos solicitados por Díaz Vélez y el coronel Ruiz. Eran doscientos cincuenta y seis hombres entre jefes, oficiales, clases y soldados del Regimiento de los Húsares del Rey al mando del coronel Martín Rodríguez. Solo que estos refuerzos no pudieron cruzar inmediatamente, porque los navíos de Montevideo dominaban los ríos y una escuadrilla bloqueaba el paso de Santa Fe a la Bajada.
Sin embargo, el heroico Bartolomé Zapata había logrado producirles importantes reveses a los españoles, llevándoles la guerra a las villas ocupadas. El enemigo se encontraba paralizado en la costa del Gualeguay defendiéndose de los ataques fulminantes de los gauchos de Zapata con sus lanzas.
Cuando la escuadra de Michelena capturó Concepción del Uruguay, el capitán José Rondeau era jefe de las fuerzas españolas. Refiere Rondeau en sus Memorias que ya entonces estaba dispuesto a pasarse a la causa de Buenos Aires. Quiso comunicarse con Díaz Vélez para preparar la insurrección, para lo que se valió “de un mozo del pueblo llamado Ramírez”. Aquel mozo Ramírez citado por Rondeau era Francisco (Pancho) Ramírez. Dentro de las fuerzas de ocupación de Concepción del Uruguay llegó también el capitán de “Blandengues” José Gervasio Artigas, es decir qué en diciembre de 1810, las circunstancias reunían en el mismo punto, aunque en el momento, en distintos frentes quienes años más tarde tendrían tanta importancia en la historia rioplatense,
La Junta Gubernativa designó al coronel Martín Rodríguez como gobernador a fin de ir elaborando la guerra contra Montevideo, ya que estos mantenían su bloqueo contra Buenos Aires. Se comenzó por enviar a la Bajada del Paraná al regimiento 6° de infantería de Pardos y Morenos, del cual era segundo jefe el mayor Miguel Estanislao Soler bajo las órdenes del coronel Martín Rodríguez. Con fecha 19 de diciembre tomaron conocimiento de que había salido de Concepción del Uruguay, llegando el 16 a la estancia de Pablo José de Ezeiza, situada en el Paso de la Jacinta y que esa misma tarde había seguido rumbo a Nogoyá. Martín Rodríguez sospechó que la intención de esa fuerza podía ser la de sorprender al capitán Juan Ignacio Vera, al cual se le habían confiado los caudales que debía conducir para el ejército de Belgrano. La Junta informada de estos hechos entendió que ese movimiento tenía un propósito ofensivo y dispuso que el mayor Soler se aprestara a defender la Bajada a fin de que no se cortaran las comunicaciones de Buenos Aires con el ejército de Belgrano. El día 28 de diciembre, Martín Rodríguez informaba a la Junta que Artigas se había replegado a Concepción del Uruguay. Al parecer su misión se trataba de perseguir a quienes habían robado la estancia de Francisco García Petisco, alcalde de primer voto y comandante de la villa de Gualeguay. Agregaba el informe haber recibido algunos desertores de la tropa de Montevideo. Estos habían respondido a una gacetilla que un confidente de Martín Rodríguez había hecho llegar al capitán Rafael Ortiguera y una carta de Balcarce invitándolo a plegarse a la causa patriota.
A mediados de diciembre de 1810 circuló en la población oriental de Mercedes la versión de que el coronel Martín Rodríguez se dirigía allí para tomarla. Alarmados los ciudadanos españoles se prepararon para la defensa y dispusieron cinco piezas de artillería, aunque no muy bien servidas. Establecieron centinelas nocturnos para evitar sorpresas. Se encontraba allí en Mercedes el alférez Justo Correa, quien, a pesar de estar enfermo, convocó en secreto a algunos desertores de su cuerpo y a paisanos conocidos para sorprender a los guardias, en cuanto supieran de la llegada de Martín Rodríguez. La noticia de que Correa aspiraba a apoderarse de Mercedes circuló en la campaña, por lo que en enero se presentó Pedro Viera, un brasileño vecino de Biscocho, diciéndole que contaba con treinta hombres para apoyarlo. Correa lo alentó a seguir reclutando gente. A mediados de enero Viera comunicó a Correa que ya contaba con cincuenta hombres para los aprestos.
El 19 de enero de 1811, el gobernador De Elío declaró a Montevideo capital del virreinato y asumió allí como Virrey del Río de la Plata nombrado por el Concejo de Regencia el 31 de agosto de 1810.
La soberbia de De Elío, rápidamente se puso de manifiesto ya que nada de lo hecho en el plano militar le pareció equivocado. Al alzamiento de la campaña oriental en su contra, lo atribuyó a la retirada de las tropas de Michelena del Arroyo de la China (Concepción del Uruguay). Dispuso concentrar sus fuerzas navales y terrestres en Colonia, desde donde mantendría el bloqueo de Buenos Aires y el dominio de los ríos.
En su “Historia de Belgrano”, Mitre dice que el alzamiento se inició en Belén. En una comunicación al general Cabañas en Paraguay el 15 de marzo le dice “Mientras usted se prepara a atacarme, nuestros hermanos en la Capilla Nueva de Mercedes han sacudido el yugo de Montevideo; a ellos han seguido los del Arroyo de la China, Paysandú y hasta la Colonia” Vicente Fidel López dice que el movimiento lo inició Bartolomé Zapata. Es evidente que se trató de una acción combinada con elementos de las dos bandas del río Uruguay y que en su coordinación tuvieron parte José Díaz Vélez, que se encontraba en la Bajada del Paraná y el coronel Martín Rodríguez. En Entre Ríos sin duda los jefes eran López Jordán, su medio hermano Francisco Ramírez, en Arroyo de la China, Vicente Zapata en Nogoyá y Gregorio Samaniego en Gualeguaychú los cuales se pronunciaron el 12 de febrero de 1811. En este movimiento se había comprometido también el capitán José Rondeau quien abandonó a Michelena en Soriano, pasando a Belén para cruzar el río Uruguay y seguir hasta la Bajada del Paraná donde se unió a Díaz Vélez y a Martín Rodríguez. También el mayor Estanislao Soler al frente del regimiento de Pardos y Morenos cruzó el Uruguay en apoyo de los patriotas de la Banda Oriental, los cuales el 27 de febrero se sublevaron y tomaron la Capilla Nueva de Mercedes.
JOSÉ ARTIGAS SE UNE A LA CAUSA DE BUENOS AIRES
Al frente de la plaza de Colonia, el virrey Elío colocó al brigadier Vicente María Muesas, hombre incapaz para afrontar los problemas del cargo. Muesas confió al capitán José Artigas la tarea de reunir el gauchaje de los departamentos de Uruguay y Rio Negro. Era el indicado ya que contaba con un extraordinario prestigio en la Banda Oriental. Pero Artigas tenía un acuerdo con Rondeau, de eso no cabe duda pues tuvo consecuencias terribles para la causa de Montevideo.
Decía Rafael Zufriátegui, natural de Montevideo en una exposición en Cádiz: ” Para comisiones en la campaña por sus dilatados conocimientos de vagos, ladrones y contrabandistas e indios Charrúas y Minuanes, que la infectan y causan males irreparables, e igualmente para contener a los portugueses que en tiempos de paz, acostumbran a usurpar nuestros ganados y avanzar impunemente sus establecimientos dentro de nuestras líneas”. En esas labores su serenidad, su profunda capacidad de arbitrios y su valentía le fueron ganando la admiración de los paisanos.
Fue sin duda la primera personalidad vigorosa que pudo mostrar toda su valía como consecuencia de la Revolución de Mayo, como lo demuestra el hecho de que aún hoy interesa vivamente conocer y estudiar.
Escribía el teniente de milicias Francisco Doblas a Manuel Ruiz gobernador de Santa Fe. “Acaba de llegar el capitán de Blandengues de Montevideo D. José Artigas, el capitán graduado de Blandengues de Buenos Aires D. Rafael Ortiguera y el Sr. José María de la Peña. Cura de Colonia de donde saliera el 15 del corriente con destino a la capital de Buenos Aires quienes han comunicado la declaración de guerra que Montevideo ha hecho a la capital, como que por un soldado que mandó el capitán Artigas a Ibirapitá y en Santa Tecla se hallan situado las tropas portuguesas, en el primero como 1,500 y en el segundo hasta 4.000 hombres, con su correspondiente artillería y se ignora su destino. Que en la Colonia quedaban cinco buques de guerra, entre grandes y chicos con la mira de pasar a ayudar al Paraguay; también se me ha informado el dicho capitán Artigas el descontento general de los vecinos de la campaña, y que desde luego emigrarían infinitos si estos tuvieran un apoyo en Arroyo de la China que nos podrían lograr muchas ventajas si estuviéramos apoderados de aquel punto”.

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